miércoles, 14 de agosto de 2013

REMEMBRANZA DE UNA HISTERECTOMÍA.


REMEMBRANZA DE UNA HISTERECTOMÍA.

Por: María Mirta Bolívar Diez.

-Oigo. Si buenas tardes, es la que le habla. Entiendo, allí estaré. Gracias.

Eran las 4, 30 pm del día 9 de junio de 2013. Me llamaban desde al hospital docente Eusebio Hernández, ubicado en el capitalino municipio de Marianao, para recordarme que debía ingresar el  día 11 pues el 12 sería operada de un carcinoma en el endometrio.

A mi llegada al hospital me condujeron a la sala de ingreso en la que habían otras dos mujeres. Toda la mañana la sala estuvo invadida por estudiantes que cumplían su pasantía y se encargaban de tomarnos los signos vitales, revisar las historias clínicas, hacer preguntas. Me interesé por sus nacionalidades. Eran jóvenes de diferentes países de América Latina y el Caribe que estudiaban en Cuba.

En la mañana del 12 todo transcurrió muy rápido a pesar de que éramos más de 10 mujeres las que seríamos operadas ese día. Las enfermeras se movían con destreza de una cama a la otra orientando, llamando a la calma y la tranquilidad, aplicando los medicamentos. Cada medicación  era consultada con la paciente antes de ser suministrada. 

Próximo a las diez de la mañana dos jóvenes camilleros me llevaron al salón de operaciones, un espacio cerrado y brillante en el que esperaba el equipo de anestesistas, cirujanos, enfermeras de quirófano, instrumentadores quirúrgicos. Al frente de este equipo estaba la doctora Jordanka Rodríguez Morales, alguien de quien se conoce poco  y en la que se resumen belleza, inteligencia y profesionalidad. Es médica especialista de primer nivel en obstetricia y ginecología de este hospital que popularmente es conocido como Maternidad Obrera.

La anestesia indicada para estos casos es la raquídea pero no se por qué azar de la vida en mi  no funcionó del todo pues solo bloqueó parte de la pierna derecha. Yo,  que me encuentro acostada sin ver los rostros de los que me rodean, comienzo a inquietarme, me asusto por el temor a que no se den cuenta y me corten. Advierto, me pinchan en varias ocasiones para ver mi reacción. Alguien me dice: vas a sentir todo pero no te dolerá. Insisto en que siento dolor a los pinchazos y pellizcos que recibo y es cuando una voz masculina grave, firme y serena me dice, dándome una palmadita en el vientre: «Tranquila»…..

Según me cuentan la operación duró 40 minutos. Con asombro hoy recuerdo la advertencia de una de las enfermeras: “la paciente regresará a su casa mañana”.

Contando esta simple historia, quizás intrascendente para muchos, cumplo con la noble intención de cooperar modestamente en divulgar en nuestro medio, el alcance de la medicina cubana algo que los medios de información pro capitalistas y fascistas del mundo eluden totalmente.

Cuba es indudablemente una potencia médica. El sistema de salud cubano es universal, gratuito y accesible a todos los ciudadanos y esta simple historia contribuye a reafirmarlo. Los logros de Cuba en el campo de la Salud Pública se comparan con los alcanzados por los países más desarrollados.
El bloqueo económico y financiero de los Estados Unidos contra Cuba  por más de 50 años no ha podido impedir que prevalezca la voluntad y el esfuerzo de los médicos,  las enfermeras, especialistas y neonatólogos del hospital universitario Eusebio Hernández   que hoy es centro de formación de especialistas de elevada calidad y prestigio y presta servicios especializados en el área de Ginecobstetricia. Como centro de referencia para la atención del recién nacido menor de 1500 g, enfermedades hemolíticas perinatales y centro colaborador del CLAP-OMS-OPS brinda atención médica de calidad a la población con un elevado nivel de satisfacción de pacientes y familiares.

Eterno agradecimiento a ese colectivo de trabajadores que prestigia la medicina cubana.

MM.







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