Por María Mirta Bolívar Diez.
Hay momentos en la vida de un ser humano que lo marcan, que no se olvidan nunca. Son momentos trascendentales que perduran con el tiempo y no se borran, que ayudan a mentener viva la memoria.
Algo así me ocurrió el pasado 10 de septiembre. Tuve el privilegio de participar en el lanzamiento del libro "La contraofensiva estratégica", de Fidel Castro. Durante casi 2 horas tuvieron confluencia en mi dos momentos que perdurarán por siempre en mi memoria. Uno, el conocimiento de la historia contada por su principal protagonista. El otro, el escenario en el que era narrada la historia, un lugar que tanta historia acumula. Me refiero al Aula Magna de la Universidad de La Habana.
Escuchar la voz de Fidel contando los pormenores de la contraofensiva del Ejército Rebelde que él mismo lideró narrando con detalles cada momento, cada situación, cada estrategia diseñada para contrarrestar a las fuerzas enemigas, verlo intercambiar con muchos de los compañeros que junto a él desarrollaron estas acciones y que se encontraban también allí presentes, viejos amigos, hoy generales, con los que compartió la vida de guerrilla y que junto a él lograron hacer esta revolución hacía resurgir en mí recuerdos de otros pasajes de la historia de Cuba que solo conocía a través de los libros y de las vivencias de otras personas de las cuales uno también se nutre.
Escucharlo leer mensajes enviados a sus comandantes Camilo y Che escritos de su puño y letra hace 50 años atrás, escucharlo mencionar a muchos de sus compañeros algunos de los cuales ya no se encuentran y que perecieron justo en esa contienda contra el enemigo, oirlo referirse con tanta insistencia al necesario ahorro de parques y recursos, son momentos imborrables, que nunca se olvidarán pues quedan sembrados en lo más recóndito de la mente.
Algo así debe haberle sucedido al propio autor del libro, el eterno Comandante Fidel Castro. Lo veía entrecerrar los ojos mientras Katiuska o Alvariño hablaban rememorando lo escrito en el libro, lo veía buscar en su memoria detalles, rostros, fechas, lugares, situaciones. Lo veía diseñar nuevamente la contraofensiva estratégica que impidió el paso del ejército enemigo a la Maestra.
Nuevamente se estaba escribiendo la historia y en esta ocasión yo estaba presente.
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