miércoles, 22 de diciembre de 2010

RECUERDOS DE MI DESTACAMENTO

RECUERDOS DE MI DESTACAMENTO

Por: María Mirta Bolívar Diez

22 de diciembre de 2010.

Un día como  hoy, 22 de diciembre, se cumplen 31 años de haberme iniciado en la enaltecedora labor de la enseñanza. Hace 31 años que soy maestra.
Maestra es la persona a la que se le reconoce una habilidad extraordinaria en una determinada área del saber, con capacidad para enseñar y compartir sus conocimientos con otras personas. Es un profesor que se encarga de la educación de sus discípulos.
Hoy los recuerdos se agolpan en mi mente. Apenas con 16 años de edad  fui presentada ante un grupo de niños con edades entre los 14 y los 16 años. Eran estudiantes de  las áreas rurales del municipio Baracoa. Niños humildes, sencillos y con muchísimas ganas de aprender y orientarse en la vida.
Era un aula repleta de jóvenes que se multiplicaba por 5 pues en realidad me correspondían 5 grupos con una matrícula cada uno de hasta 50 estudiantes.
Tenía que impartir las  asignaturas de Español y Literatura.
Nunca me había separado de mis padres. Nunca había dormido en otra cama que no fuera la que compartía en casa con una de mis hermanas pequeñas.
Éramos cerca de cien graduados de la enseñanza media que nos disponíamos a poner nuestros escasos conocimientos a disposición de aquellos estudiantes que carecían de profesores, atendiendo a un llamado de la revolución para llevar la enseñanza hasta los lugares más intricados del país.
No teníamos preparación ni métodos pedagógicos, simplemente dábamos una respuesta decidida al llamado revolucionario.
Allí aprendimos con nuestros estudiantes a amar la profesión, a descubrir el tesoro que cada alumno tiene en si mismo. Nos impregnamos del olor de los campos, de las matas de café que recogíamos a diario en media  jornada productiva, de la cultura de sus habitantes, de sus bailes, de su manera campechana y sencilla de hablar,  de comportarse ante  los demás. Era entonces el maestro la persona más respetada y admirada del entorno.
Han pasado 31 años y la nostalgia vuelve a hacerse presente, esta vez con la satisfacción del deber cumplido. El III Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech” cumplió con satisfacción la tarea encomendada.

MM.      

domingo, 24 de octubre de 2010

EL LENGUAJE, ¿PROBLEMA MIO O DE TODOS?

Viernes, 20 de agosto de 2010.

EL LENGUAJE, ¿PROBLEMA MIO O DE TODOS?

Inicio las publicaciones en el blog  con un tema muy sensible para todos: el lenguaje. Para ello aprovecho la lectura que hice temprano en la mañana de un artículo de Miguel Barnet publicado en el diario Granma de hoy, “La lengua que hablamos”.
El autor señala en su artículo: “La lengua española que arribó a América no fue la lengua que se hablaba en la Corte de Toledo o Madrid, sino la lengua hablada en su inmensa mayoría por andaluces y canarios de orígenes humildes”.
“Del Caribe, que fue a las primeras tierras a las que llegó el castellano y se mezcló con las lenguas de los indo antillanos, se extendió hacia el resto de América para fusionarse con otras lenguas y culturas indo americanas. Su estructura gramatical, es decir, su morfología y sintaxis, su ortografía se mantuvo y ha mantenido sin grandes cambios, pero su léxico se ha enriquecido notablemente”.
“Hoy el español es la segunda lengua más hablada en el mundo con casi 500 millones de hablantes. Es lengua oficial y nacional de 21 países en Europa, América, África y Oceanía y también la lengua internacional de varios organismos internacionales”.
Agrega Barnet que “en las últimas semanas las cuestiones del lenguaje y de cómo hablamos los cubanos, el uso de la lengua están en la picota pública”.
Es justo aquí donde me detengo a pensar pues no cabe dudas de que es un asunto muy sensible para nuestra sociedad.
Lo más común en estos tiempos es escuchar a nuestros jóvenes referirse a un semejante con la expresión: loco, socio. Es habitual en la mayoría de las personas no pronunciar las eses finales de palabras, cambiar la r por la l, decir payá, en vez de para allá, entre otros infinitos errores del léxico. Digo infinito y lo digo  con certeza pues son muchas las cosas raras que he tenido que oír en boca de mis alumnos de la sede universitaria en la que imparto clases precisamente de español.
No hay dudas y coincido nuevamente con Barnet en que hay pobreza en el léxico, falta de conocimientos elementales de la lengua, de la gramática  que es algo que aprendemos a utilizar desde nuestras primeras edades.
El lenguaje, la forma en que hablamos, cómo nos expresamos dice más de nosotros mismos que lo llevado encima. Es lo que más nos identifica.
Generalmente quien lee bien habla bien. Es por tanto el hábito de la lectura una excelente fuente de aprendizaje. Aprovechemos las grandes oportunidades que nos brindan “La Feria del libro”, “La noche de los libros” y leamos, leamos con placer y sabiduría.
Como bien dice Barnet y concluyo “nuestra variante cubana de la lengua española es un ajiaco donde se han mezclado, entre otras, lo español, lo indoantillano, y lo africano”.
Aprovechemos esa riqueza  y defendamos el lenguaje.

MM.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Lanzamiento de un libro o memorias de una etapa vivida

Por María Mirta Bolívar Diez.

Hay momentos en la vida de un ser humano que lo marcan, que no se olvidan nunca. Son momentos trascendentales que perduran con el tiempo y no se borran, que ayudan a mentener viva la memoria.
Algo así me ocurrió el pasado 10 de septiembre. Tuve el privilegio de participar en el lanzamiento del libro "La contraofensiva estratégica", de Fidel Castro. Durante casi 2 horas tuvieron confluencia en mi dos momentos que perdurarán por siempre en mi memoria. Uno, el conocimiento de la historia contada por su principal protagonista. El otro, el escenario en el que era narrada la historia, un lugar que tanta historia acumula. Me refiero al Aula Magna de la Universidad de La Habana.
Escuchar la voz de Fidel contando los pormenores de la contraofensiva del Ejército Rebelde que él mismo lideró narrando con detalles cada momento, cada situación, cada estrategia diseñada para contrarrestar a las fuerzas enemigas, verlo intercambiar con muchos de los compañeros que junto a él desarrollaron estas acciones y que se encontraban también allí presentes, viejos amigos, hoy generales,  con los que compartió la vida de guerrilla y que junto a él lograron hacer esta revolución hacía resurgir en mí recuerdos de otros pasajes de la historia de Cuba que solo conocía a través de los libros y de las vivencias de otras personas de las cuales uno también se nutre.
Escucharlo leer mensajes enviados a sus comandantes Camilo y Che escritos de su puño y letra hace 50 años atrás, escucharlo mencionar a muchos de sus compañeros algunos de los cuales ya no se encuentran y que perecieron justo en esa contienda contra el enemigo, oirlo referirse con tanta insistencia al necesario ahorro de parques y recursos, son momentos imborrables, que nunca se olvidarán pues quedan sembrados en lo más recóndito de la mente.
Algo así debe haberle sucedido al propio autor del libro, el eterno Comandante Fidel Castro. Lo veía entrecerrar los ojos mientras Katiuska o Alvariño hablaban rememorando lo escrito en el libro, lo veía buscar en su memoria detalles, rostros, fechas, lugares, situaciones.  Lo veía diseñar nuevamente la contraofensiva estratégica que impidió el paso del ejército enemigo a la Maestra.
Nuevamente se estaba escribiendo la historia y en esta ocasión yo estaba presente.