REMEMBRANZA DE UNA HISTERECTOMÍA.
Por: María Mirta Bolívar Diez.
-Oigo. Si buenas tardes, es la
que le habla. Entiendo, allí estaré. Gracias.
Eran las 4, 30 pm del día 9 de junio de 2013. Me llamaban desde
al hospital docente Eusebio Hernández, ubicado en el capitalino municipio de Marianao,
para recordarme que debía ingresar el
día 11 pues el 12 sería operada de un carcinoma en el endometrio.
A mi llegada al hospital me condujeron a la sala de ingreso
en la que habían otras dos mujeres. Toda la mañana la sala estuvo invadida por
estudiantes que cumplían su pasantía y se encargaban de tomarnos los signos vitales,
revisar las historias clínicas, hacer preguntas. Me interesé por sus
nacionalidades. Eran jóvenes de diferentes países de América Latina y el Caribe
que estudiaban en Cuba.
En la mañana del 12 todo transcurrió muy rápido a pesar de
que éramos más de 10 mujeres las que seríamos operadas ese día. Las enfermeras
se movían con destreza de una cama a la otra orientando, llamando a la calma y
la tranquilidad, aplicando los medicamentos. Cada medicación era consultada con la paciente antes de ser
suministrada.
Próximo a las diez de la mañana dos jóvenes camilleros me
llevaron al salón de operaciones, un espacio cerrado y brillante en el que
esperaba el equipo de anestesistas, cirujanos, enfermeras de quirófano, instrumentadores
quirúrgicos. Al frente de este equipo estaba la doctora Jordanka Rodríguez
Morales, alguien de quien se conoce poco
y en la que se resumen belleza, inteligencia y profesionalidad. Es
médica especialista de primer nivel en obstetricia y ginecología de este hospital
que popularmente es conocido como Maternidad Obrera.
La anestesia indicada para estos casos es la raquídea pero
no se por qué azar de la vida en mi no
funcionó del todo pues solo bloqueó parte de la pierna derecha. Yo, que me encuentro acostada sin ver los rostros
de los que me rodean, comienzo a inquietarme, me asusto por el temor a que no
se den cuenta y me corten. Advierto, me pinchan en varias ocasiones para ver mi
reacción. Alguien me dice: vas a sentir todo pero no te dolerá. Insisto en que
siento dolor a los pinchazos y pellizcos que recibo y es cuando una voz
masculina grave, firme y serena me dice, dándome una palmadita en el vientre:
«Tranquila»…..
Según me cuentan la operación duró 40 minutos. Con asombro
hoy recuerdo la advertencia de una de las enfermeras: “la paciente regresará a
su casa mañana”.
Contando esta simple historia, quizás intrascendente para
muchos, cumplo con la noble intención de cooperar modestamente en divulgar en
nuestro medio, el alcance de la medicina cubana algo que los medios de
información pro capitalistas y fascistas del mundo eluden totalmente.
Cuba es indudablemente una potencia médica. El sistema de
salud cubano es universal, gratuito y accesible a todos los ciudadanos y esta
simple historia contribuye a reafirmarlo. Los logros de Cuba en el campo de la Salud Pública se
comparan con los alcanzados por los países más desarrollados.
El bloqueo económico y financiero de los Estados Unidos contra Cuba por más de 50 años no ha podido impedir que
prevalezca la voluntad y el esfuerzo de los médicos, las enfermeras,
especialistas y neonatólogos del hospital universitario Eusebio Hernández que hoy
es centro de formación de especialistas de elevada calidad y prestigio y presta
servicios especializados en el área de Ginecobstetricia. Como centro de
referencia para la atención del recién nacido menor de 1500 g, enfermedades
hemolíticas perinatales y centro colaborador del CLAP-OMS-OPS brinda atención
médica de calidad a la población con un elevado nivel de satisfacción de
pacientes y familiares.Eterno agradecimiento a ese colectivo de trabajadores que prestigia la medicina cubana.
MM.