Hoy es un día de gloria. Se cumplen 158 años del natalicio del más universal de todos los cubanos, José Martí.
Nació un 28 de enero de 1853, en la calle Paula. Por ser la figura más emblemática de Cuba resulta fácil hablar de él.
Todos los cubanos coincidimos en que, al decir de Enrique Collazo, “era pequeño de cuerpo, delgado, tenía en su ser encarnado el movimiento; grande y vario su talento, veía pronto y alcanzaba mucho su cerebro; fino por temperamento, luchador inteligente y tenaz que había viajado mucho; conocía el mundo y sus hombres, aristócrata por sus gustos, hábitos y costumbres llevó la democracia hasta el límite. Era muy nervioso, un hombre ardilla”.
Trabajador infatigable, así lo califica un escrito de la multimedia Sistema José Martí, la magnitud de su obra escrita, la belleza de su extenso epistolario, sus escritos revolucionarios, sus versos, sus discursos, su intenso peregrinar patriótico lo sitúan entre los excepcionales hombres de su tiempo.
El Apóstol, como lo reconoce nuestro pueblo, el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, como lo definiría Fidel Castro en su alegato “La historia me absolverá”, nuestro Héroe Nacional, título que lo coloca en lo más alto de la cúspide humana, hombre en su sentido más universal, alcanzó la frontera de lo mejor de lo humano. Su conducta lo convierte en modelo para todas las generaciones de cubanos. De uno de sus muchos discursos se extrajo el nombre de este blog: “con todos y para el bien de todos”.
Hoy rindo tributo al Maestro.
MM.